Una rutina en 3 pasos que controla el exceso de sebo, reduce brotes y deja tu piel con acabado mate (sin resecarla).

Resumen

  • No necesitas resecar tu piel para eliminar el brillo: El truco está en limpiar sin agredir tu barrera cutánea.
  • La hidratación también es clave (sí, aunque tengas piel grasa): Usar geles ligeros ayuda a equilibrar la producción de sebo.
  • Busca ingredientes como niacinamida y ácido salicílico: Controlan grasa, desobstruyen poros y previenen brotes.
  • El error más común: saltarte el protector solar. Hay fórmulas ligeras con acabado mate perfectas para piel grasa.
Estudios

  • Draelos, Z. D. (2006). The effect of 2% niacinamide on facial sebum production. Journal of Cosmetic and Laser Therapy, 8(2), 96–101.

Rutina de mañana: controla el brillo desde temprano

  1. Limpieza suave pero efectiva: Usa un limpiador espumoso o en gel que retire el exceso de grasa sin dañar la barrera de tu piel.

  2. Tratamiento con activos: Aplica un sérum con niacinamida o ácido salicílico para regular la producción de sebo y mantener los poros limpios.

  3. Hidratante ligero: Sí, necesitas hidratar tu piel. Elige una fórmula en gel, oil-free y no comedogénica.

  4. Protector solar obligatorio: Opta por uno con acabado mate o con control de brillo. Evita texturas pesadas.

Rutina de noche: limpia, trata y equilibra

  1. Doble limpieza (si usaste maquillaje o SPF): Primero con aceite o bálsamo, luego con tu gel habitual.

  2. Activos que limpian poros: Aplica ingredientes como ácido salicílico, retinoides o tónicos exfoliantes según tu tolerancia.

  3. Hidratación balanceada: Finaliza con una crema ligera para restaurar y mantener la piel equilibrada durante la noche.